sábado, 24 de octubre de 2009

Danza Butoh. El arte del ridículo

En 1959, Tatsumi Hijikata, popular bailarín y coreógrafo japonés, tardó menos de 5 minutos en escandalizar o todo un teatro con su peculiar actuación. Los que aguantaron en sus butacas hasta el final lo calificaron como grotesco, insultante y ausente de cualquier aportación artística. Este fue el nacimiento de la danza del absurdo, de la representación del ser humano en su estado más primario, de la ausencia de diseño o estilo, de la Danza Butoh.

Es considerada una forma contemporánea de danza que poco tiene que ver con las danzas tradicionales japonesas, sin embargo está altamente influenciada por danzas del lejano oriente, aspectos religiosos, el expresionismo alemán, el dadaísmo y el surrealismo.

El Butoh no narra una historia, deja que el cuerpo hable por sí mismo y exige el vacío del intérprete para realizarlo. Para bailarlo uno debe olvidar toda disciplina aprendida, bailar Butoh es bailar una danza que no tenga nada que ver con las danzas ya existentes. No tiene una terminología específica o una técnica física.


Normalmente el bailarín Butoh actuará desnudo, con su cuerpo pintado de blanco, aunque existe tantas variaciones sobre esta forma como existen para el propio Butoh en si. El blanco pretende expresar la mimesis en si misma, para el bailarín Butoh, un cuerpo pintado de blanco está más desnudo que el que sólo se ha despojado de su ropa.

Su danza no siempre irá acompañada de música, ya que para ellos el silencio es enormemente significativo. Movimientos pausados o ataques de contorsión, figuras escorzadas en las tinieblas, cuerpos que se rompen, la búsqueda del ridículo o la deformación del arte bajo frágiles melodías.

Katsura kan, otro de los grandes maestros del Butoh, y fundador de la compañía Saltimbanques, asegura que en sus actuaciones busca movimientos físicos que no tengan absolutamente nada en común con los movimientos motrices básicos del ser humano.

A pesar de que sus inicios se den en Japón, no es una arte de tradiciones arraigadas, ni implica fuertes lazos o conocimiento de su cultura, como podría ser el caso del Flamenco o la Capoeira, por lo que todo el mundo puede practicarlo.

Hay variaciones en el método de enseñar la danza Butoh. Algunas se basan en un fuerte entrenamiento físico para poder llegar a la catarsis, sin embargo, aquellos que no han tenido entrenamiento en danza, les ha resultado más fácil aprenderlo. Se dice que el bailarín Butoh lo es porque de alguna manera llevaba esas cualidades dentro de sí antes de dedicarse a aprenderlo. No todos los que lo prueban se sienten cómodos realizándolo, y muchos abandonan. En Butoh no se considera vital tener una gran agilidad o un alto nivel físico como en la mayoría de danzas occidentales. Un excelente bailarín de ballet, moderno, jazz u otra forma de danza no implica que vaya a ser bueno en Butoh.

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